Define qué trabajo estás valorando
Identifica pieza, material, impresora y cantidad antes de reunir cifras. El coste de un objeto terminado no equivale a una bandeja completa ni a un prototipo que necesitó varios intentos. Decide a qué unidad corresponde el total y utiliza una sola moneda. Escribe los conceptos incluidos para poder comparar después. Un cálculo barato que excluye mano de obra no es directamente comparable con otro que remunera preparación y acabado. La calculadora suma los importes introducidos; no decide el alcance comercial ni descubre gastos que hayas dejado fuera del modelo.
Lamina con los ajustes previstos
Abre el modelo y selecciona impresora, boquilla, material y configuración reales. Copia gramos y duración después de generar las trayectorias. Un modelo descargado no tiene un peso ni un tiempo universal. Relleno, capas, paredes, soportes y orientación cambian ambos. Guarda el perfil o anota los ajustes relevantes junto al presupuesto. La herramienta no interpreta un STL para deducir un trabajo exacto. Los datos deben proceder de una preparación concreta, no solo de las dimensiones exteriores del objeto. Repetir esa preparación permite entender por qué dos estimaciones del mismo modelo pueden diferir.
Incluye el filamento consumido
Usa el material total del trabajo, incluidos soportes, borde de adhesión y purga que figuren en el laminador. La pieza terminada puede pesar menos porque parte se retira o desecha. No vuelvas a añadir ese material mediante otra provisión cuando ya esté incluido. Para una bobina parcialmente usada, parte de un registro de compra coherente. Puedes repartir transporte, descuentos o impuestos dentro del coste del material según el alcance elegido, pero aplica el mismo criterio entre trabajos. Un precio de compra desconocido debe quedar como supuesto, no como gasto medido.
La pieza final no es todo el material usado

Convierte gramos en coste
El coste de material es gramos divididos entre 1.000 y multiplicados por el precio por kilogramo. Así, 80 g a 25,00 por kilogramo cuestan 0,08 × 25,00 = 2,00. Convierte antes una bobina de otro peso: 22,50 por 750 g equivale a 30,00 por kilogramo. Introducir 22,50 como precio por kilogramo infravalora el material. Conserva las unidades junto a cada entrada y redondea el importe monetario al final. Un pequeño error de base puede repetirse en todos los presupuestos, aunque la operación posterior esté bien calculada.
Mide potencia media, no potencia nominal
La cifra de la fuente de alimentación es una capacidad nominal, no el consumo medio de toda la impresión. Calentar, mantener temperatura, mover e iniciar el enfriamiento requieren potencias diferentes. Un medidor adecuado puede registrar la energía de un trabajo representativo. Divide kWh entre horas para obtener kW medios y multiplica por 1.000 para pasar a W. Identifica cualquier potencia supuesta. Una lectura ajena, una especificación comercial o el pico inicial de calentamiento no verifica el comportamiento de tu impresora durante el trabajo completo ni debe presentarse como si lo hiciera.
Calcula electricidad en kWh
La electricidad cuesta vatios medios ÷ 1.000 × horas × precio por kWh. Cuatro horas a 120 W medios consumen 0,48 kWh. Con tarifa de 0,30 por kWh, el coste es 0,144 en la moneda elegida, aproximadamente 0,14 a dos decimales. No son 14,40. Convierte céntimos a unidades monetarias antes de introducir la tarifa. Los cargos fijos de una factura exigen una decisión de reparto adicional; no se transforman automáticamente en energía consumida. Mantener esa separación permite comparar el gasto variable entre trabajos sin esconder otras partidas dentro de un consumo artificial.
Contrasta tiempo previsto y real
El tiempo del laminador puede diferir del transcurrido por aceleraciones, calibración, rutinas iniciales o firmware. Registra ambos en varios trabajos representativos en vez de aplicar una corrección universal. Decide qué periodo cubre tu tarifa de máquina: solo impresión o todo el tiempo ocupado. La impresora no puede aceptar otra tarea durante una fase que hayas decidido incluir. Cambiar la duración modifica energía y uso de máquina, pero no necesariamente mano de obra. Esta última solo aumenta cuando alguien dedica trabajo adicional, no por el simple paso de un tiempo desatendido.
Construye una tarifa de máquina transparente
Una provisión horaria puede repartir compra, mantenimiento y otros gastos de propiedad entre horas útiles previstas. Repartir 500,00 entre 1.000 horas aporta 0,50 por hora antes del mantenimiento que se añada aparte. Son hipótesis de planificación, no una promesa sobre la vida exacta de la impresora. Escribe las horas y gastos utilizados. Evita sumar reparaciones separadas que ya estén incluidas en la tarifa. Actualiza el reparto con registros de uso y mantenimiento cuando existan, en lugar de conservar indefinidamente una primera suposición solo porque produce un total cómodo.
Cuenta por separado el trabajo manual
Preparación, revisión de archivos, manipulación de la base, retirada de soportes, acabado y embalaje consumen tiempo activo. Sepáralo de las horas de impresión desatendida. Quince minutos a 12,00 por hora cuestan 0,25 × 12,00 = 3,00. Cobrar las cuatro horas completas como trabajo manual describiría cuatro horas remuneradas, quizá distintas del proceso real. En lotes, separa las tareas que ocurren una vez de las repetidas por objeto. Un registro breve de minutos aporta más evidencia que aplicar el mismo porcentaje de mano de obra a cualquier modelo y tamaño.
Revisa el ejemplo completo
Combina 80 g de material a 25,00/kg con cuatro horas a 120 W, electricidad a 0,30/kWh, máquina a 0,50/h y quince minutos de trabajo a 12,00/h. Material: 2,00; electricidad: 0,144; máquina: 2,00; mano de obra: 3,00. La suma es 7,144, mostrada como 7,14 a dos decimales. Las tarifas no recomiendan precios para tu mercado o equipo. Forman un caso reproducible para comprobar unidades y suma antes de sustituir las hipótesis por tus datos. Conserva los valores sin redondear cuando compares el cálculo con una hoja de registro.
Separa desperdicio y fallos
Soportes y purga son material conocido de un trabajo preparado. Los intentos fallidos son otra incertidumbre: unos se detienen pronto y otros casi al final, con distinta pérdida de material, tiempo y preparación. Guarda los gastos realmente perdidos. Una provisión porcentual puede representar una decisión de planificación, pero no una probabilidad medida sin registros. Evita inflar los gramos y después cobrar el mismo reemplazo en otra partida. Indica la base de la provisión cuando un presupuesto incluya retrabajo, para que la cifra explique el supuesto y no lo oculte detrás de un resultado preciso.
Distingue coste y precio de venta
El coste calculado no demuestra cuánto pagará un cliente. Embalaje, transporte, comisiones, impuestos y beneficio pueden necesitar líneas adicionales. Recargo y margen usan denominadores distintos: sumar un 25 % a un coste de 8,00 da un precio de 10,00 y un margen del 20 % sobre la venta. No llames margen del 25 % a ese recargo. Revisa todos los conceptos antes de utilizar el total en una oferta comercial. Una calculadora técnica ayuda a organizar supuestos, pero no fija por sí sola condiciones fiscales, rentabilidad ni demanda del mercado.
Compara cambios sin perder la referencia
Guarda un escenario base antes de variar orientación, material o velocidad. Cambia una entrada y observa qué partidas responden. Imprimir más rápido puede reducir máquina, pero también modificar calidad o experiencia de fallos, aspectos que este cálculo no predice. Más soportes elevan material y pueden facilitar un trabajo. Anota esas compensaciones al lado del importe. El menor total no garantiza una pieza aceptable. La comparación útil mantiene el mismo objetivo del objeto terminado y permite explicar qué decisión cambió el gasto, sin mezclar varios ajustes que impidan saber de dónde procede la diferencia.
Conserva alcance y registros
Esta guía describe impresión FDM con filamento. Resina añade lavado, curado, manipulación y equipos que no pueden considerarse equivalentes por defecto. Un campo a cero omite un gasto, no verifica su inexistencia. Guarda estimación inicial, consumo real, duración y retrabajo juntos. El siguiente cálculo podrá usar datos más representativos en lugar de otro valor inventado. La herramienta resulta útil cuando mantiene separadas mediciones, estimaciones del laminador e hipótesis de planificación. Esa separación permite revisar un resultado sin fingir que todas sus entradas tienen el mismo grado de certeza.